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"Un guerrero puede morir diez mil muertes. Un imperio solo puede morir una vez." - Shiryou Joufu. Un soldado a sueldo luchará por su señor, pero un verdadero guerrero lucha para siempre. Estos fantasmas de luchadores del pasado continúan siguiendo el camino del guerrero en la muerte; consideran que haber tenido sus espíritus arrancados del cuerpo son meros rasguños en la carne. Muchos de estos guerreros implacables fueron responsables del encarcelamiento de los monstruos en el asilo arcano conocido como la Aguja de las Almas Perdidas. Se cree que estos Guerreros Espirituales regresaron de entre los muertos porque su código de honor los obliga a proteger a Terra de sus antiguos adversarios. Sin embargo, los magos que realmente entienden la naturaleza del espíritu guerrero de la humanidad se dan cuenta de que estos espectros han regresado por el simple hecho de buscar oponentes dignos.
















